(SACRAMENTO)

Saul Torres se considera afortunado de estar vivo después de contraer el COVID-19 y sufrir una enfermedad neurológica rara.

Residente en UC Davis Yesenia Ramos examina la pérdida de sensación de Saul Torres en los dedos, resultado de una complicación después del COVID
Residente en UC Davis Yesenia Ramos examina la pérdida de sensación de Saul Torres en los dedos, resultado de una complicación después del COVID

Desde su cama de hospital en el piso 14 del Centro Médico de UC Davis, Torres, padre de dos niños, dijo que lamentaba no haberse vacunado contra el COVID-19. Sus médicos creen que la vacuna podría haber evitado la hospitalización de Torres por el Síndrome de Guillain-Barré, un trastorno autoinmune provocado por infecciones virales y bacterianas serias.

Torres fue diagnosticado con COVID-19 el 9 de julio. Se recuperó en su casa y volvió a su trabajo – hasta que sintió intolerables mareos, debilidad y entumecimiento en los dedos del pie. Torres pasó 10 días en el hospital, donde sus médicos lograron detener con éxito el Síndrome Buillain-Barre antes de que se convirtiera en una parálisis.

“No me tomé la vacuna en serio y esto no ha sido fácil”, dijo Torres.

Cuando salió del hospital, Torres había bajado 40 libras desde que todo empezó. Ahora usará un caminador hasta que vuelva a fortalecer las piernas.

Torres, 42, es uno de un número alarmante de pacientes que están siendo admitidos este verano en hospitales en todo Sacramento y la nación con COVID-19 o con sus complicaciones.

Muchos se han enfermado por la variante Delta, que es muy infecciosa. Durante esta cuarta ola de la pandemia, la mayoría son pacientes que no se han vacunado contra el COVID-19.

“Habíamos hablado sobre la vacuna en mi familia, pero generalmente faltaba información y no creíamos en la vacuna. Dijimos que nunca nos íbamos a enfermar”, dijo Torres, que es inmigrante de la Ciudad de México y habla mayormente en español.

“Gracias a Dios no estoy muerto”, dijo Torres en una entrevista en el hospital dos días después de haber sido dado de alta. “Pero muchísimas personas no son tan afortunadas”.

Sólo un 30% de los latinos en el condado de Sacramento han sido vacunados completamente.

La decisión de Torres de no vacunarse no es inusual en el Condado de Sacramento, donde sólo un 52% de la población está vacunada completamente, un porcentaje que está por debajo del promedio de 54% en todo el estado, según el monitoreo del diario Los Angeles Times.

El índice de vacunación en el Condado de Sacramento es más bajo entre grupos minoritarios de distinta raza y etnicidad.  La categorización de aquellos que han sido vacunados completamente es así:

  • 30% de latinos
  • 35% de afroamericanos
  • 42% de nativos de América del Norte o nativos de Alaska
  • 45% de blancos
  • 68% de asiáticos e isleños del Pacífico

Estas estadísticas son descorazonadoras para los expertos en medicina.

“Mucha gente piensa que si contraen el COVID sólo tendrán un poco de fiebre y tos, y que todo va a estar bien.  Pero en este momento en el hospital estamos viendo muchas personas jóvenes con síntomas que no son necesariamente respiratorios”, dijo Yesenia Ramos, residente de medicina interna y una de las médicas de Torres.

“Estos pacientes tienen síntomas que están afectando su sistema inmunológico, el sistema nervioso y hasta el corazón. Y no es necesariamente inmediato – puede ocurrir semanas o meses después”, dijo Ramos.

“Desgraciadamente, es después de ser admitidos en el hospital cuando los pacientes con complicaciones de COVID nos dicen que se arrepienten de no haberse vacunado”, agregó Ramos.

Después del COVID, Torres perdió la sensación en los dedos de la mano y el pie.

Torres, que tiene diabetes, admite que no había tomado las precauciones necesarias durante la pandemia.

El sólo usaba mascarillas cuando era requerido, como en los supermercados.  Torres piensa que contrajo el COVID a principios de julio, cuando sintió síntomas de resfrío y dolores en el cuerpo. Después tuvo dificultades para respirar. Fue diagnosticado en un hospital en el Sur de Sacramento y lo enviaron a su casa con antibióticos.

Su familia tuvo síntomas similares.

Eventualmente, Torres regresó al trabajo pero se sintió inseguro en las escaleras después de perder la sensación en los dedos de la mano y el pie. “Me podrían haber quebrado un dedo del pie y no lo hubiera sentido”, dijo.

Fue entonces cuando decidió venir al Centro Médico de UC Davis. Después de una observación inicial, los médicos le dieron un régimen de cinco días de inmunoglobulina, un medicamento intravenoso para Guillain-Barré, que es una enfermedad que causa daño a los nervios, a veces en forma permanente.

Torres tiene un mensaje claro para la gente que no se toma la pandemia en serio.

“Busquen información y vayan a vacunarse – no esperen hasta el punto al que llegué yo”, dijo.

Torres está decidido a hacer llegar este mensaje a todos, y hasta contó su historia en la televisión local mientras permanecía en el hospital.

En unas semanas más, cuando su cuerpo esté listo para la vacuna, Torres dijo que hará una cita para su primera dosis. Y espera que más amigos y familiares también lo hagan.

Vea cómo hacer una cita para recibir la vacuna contra el COVID-19 en UC Davis Health.