Una fuerza de voluntad férrea toda su vida

Cecilia Urtiz siempre ha estado activa. Durante años, su trabajo limpiando sitios de construcción la mantuvo en movimiento todo el día. Fuera del trabajo, es igual de activa dedicando su tiempo a la jardinería, a la cocina y a su familia. Ella tiene una relación especialmente estrecha con sus hijas y nietos, que suelen acompañarla en la cocina o afuera entre las plantas.

Su jardín está lleno de vida, rosas, chiles, tomates, guayabas, aguacates y tunas. A ella le encanta cocinar con lo que cultiva, especialmente salsas picantes y carne de cerdo guisada en salsa verde, servida con arroz para quienes se sienten a su mesa ese día.

“Me encanta la naturaleza y pasar tiempo en ella”, dice Cecilia. “Me gusta mucho caminar al aire libre. No disfruto mucho de pasar tiempo dentro (de casa)”.

Sin embargo, como mujer hispana criada en una cultura donde el dolor a menudo se aguanta en silencio, Cecilia no tenía la costumbre de pedir ayuda, incluso cuando la necesitaba para seguir haciendo las cosas que le gustaban.

Vivir con dolor en silencio

Durante años, Cecilia sufrió un dolor constante que le limitaba su capacidad de estar tan activa como le gustaría. Como muchos en su comunidad, estaba acostumbrada a aguantar en lugar de buscar atención de inmediato.

“Estamos realmente acostumbradas a lidiar con esto y soportar mucho dolor”, dice Cecilia.

Con el tiempo, su malestar se volvió demasiado intenso como para poder sobrellevarlo por sí sola, y se le derivó a UC Davis Health para recibir atención especializada. Poco después se enteró de que padecía radiculopatía lumbar, una afección dolorosa causada por la compresión de los nervios en la parte baja de la columna vertebral que irradiaba el dolor hacia las piernas.

Antes de su primera cita, Cecilia tenía una preocupación que superaba a todas las demás.

El equipo que finalmente escuchó

“Puesto que se me derivó a ese hospital, estaba muy contenta porque sabía que habría gente muy profesional allí”, dice Cecilia. “Mi principal preocupación era la comunicación. Pensé que sería un obstáculo”.

Esa preocupación no duró mucho. Desde su primera consulta con la Dra. Chinar Shanghvi, especialista en medicina del dolor, y la asistente médica Kristin Siu, Cecilia encontró un equipo que hizo que el idioma dejara de ser un problema y la ayudó a sentirse como una persona completa, no solo como una paciente.

Conozca a la doctora de Cecilia, la Dra. Chinar Sanghvi

“El personal de allí es muy atento, muy amable y de total confianza”, comenta. “Tengo un diagnóstico claro, lo entiendo y tengo la confianza de que me explicarán las cosas”.Cecilia, paciente

Lo que más le llamó la atención, dice Cecilia, fue simplemente el tiempo que le dedicó su equipo de atención médica, algo que no siempre había experimentado en otros sitios.

“En otros lugares, solo te dan de 10 a 15 minutos para explicar qué te pasa, y luego te hacen salir”, comenta. “Pero aquí, te dan suficiente tiempo. Somos como médicos, enfermeros y pacientes, como si fuéramos amigos”.

Un plan creado a su medida

Para controlar su dolor, el equipo de atención médica de Cecilia comenzó a tratarla con inyecciones de bloqueo de la rama medial, un tratamiento enfocado que está diseñado para interrumpir las señales de dolor de los nervios afectados en la columna vertebral. Las inyecciones le han ayudado a sentir algo de alivio, y su equipo la está preparando ahora para el siguiente paso: cirugía de columna con el Dr. Dr. Safdar Khan.

Este es un procedimiento importante, y Cecilia reconoce que se siente nerviosa solo con pensar en ello. Pero ese nerviosismo se ve aliviado por algo más: una confianza real en las personas que le atenderán.

Enfrentando lo que viene, juntos

Mientras Cecilia se prepara para la cirugía, dice que lo que la ha ayudado a superar cada paso hasta ahora no es solo el tratamiento en sí, sino la forma en que su equipo de atención médica la ha hecho sentir a lo largo de todo el proceso.

“Creo que lo más importante es que te escuchen, que te den la confianza para hablar y explicar lo que te ocurre”, dice Cecilia. “No hay límite de tiempo. Ellos me escuchan y me entienden”.

Esa sensación de ser escuchada la ha cambiado más que su manera de abordar este diagnóstico. Ha cambiado por completo su disposición a hablar por sí misma, un cambio que su familia ha notado y celebrado junto a ella.

Gratitud y confianza

Hoy, Cecilia sigue cuidando su jardín, cocinando para su familia y pasando las tardes con sus hijas y nietos, la misma vida que siempre le ha apasionado, aún más feliz gracias a un equipo de atención médica en el que confía plenamente.

Está agradecida, comenta, tanto por la derivación que la trajo a UC Davis Health como por el equipo que le dio algo que no sabía que le faltaba: la confianza para abogar por sí misma.

“Que te escuchen, tener voz”, responde Cecilia cuando se le pregunta qué importa más. “Principalmente, tener voz”.